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Delivery

Del taller a la mesa de trabajo

Cada bastidor recorre un camino corto y controlado antes de llegar a tus manos. No hay almacenes intermedios ni cajas que viajen durante semanas: el aro se revisa, se envuelve y se prepara por lotes pequeños, siguiendo el ritmo de la madera y no el de una cadena de montaje.

  1. Consulta y elección del bastidor

    Nos cuentas qué labor tienes entre manos: un muestrario pequeño, una cenefa larga o una pieza que ocupará varias tardes. Con eso definimos el diámetro del aro, el tipo de madera y si conviene añadir un contador de vueltas. Si dudas entre dos medidas, te explicamos cómo afecta cada una a la tensión del lino.

  2. Revisión del grano y del mecanismo

    Antes de envolver nada, comprobamos la superficie lijada del aro y el funcionamiento del tornillo o del contador. Cualquier pieza que presente una veta áspera o un giro poco firme se aparta y se retrabaja. Preferimos retrasar un envío antes que mandar un bastidor que marque la tela.

  3. Embalaje sobrio y protegido

    El aro viaja envuelto en papel de seda y cartón rígido, sin plásticos innecesarios. El contador de vueltas se guarda aparte, en una bolsa de tela de algodón, para que no roce la madera durante el trayecto. Dentro de la caja encontrarás una tarjeta con indicaciones para montar el lino y ajustar la tensión sin forzar el aro.

  4. Salida del taller y llegada a casa

    Los pedidos se preparan por lotes pequeños, así que el envío sigue el compás del taller y no responde a urgencias. Cuando el paquete llega, el bastidor ya está listo para tensar la tela. Si algo no encaja con lo que esperabas, escríbenos antes de forzar la pieza: casi siempre se resuelve con un ajuste sencillo.

Puedes ver el detalle de materiales y acabados en nuestros estándares de fabricación, o escribirnos directamente desde la página de contacto para contarnos tu labor.

El recorrido de cada pieza hasta tu mesa

Un bastidor de madera no sale del taller el mismo día que se corta. Antes de cerrar la caja hay varias manos que revisan, envuelven y comprueban que el contador de vueltas funcione con la suavidad esperada. Este es el orden habitual de ese recorrido, sin atajos.

  1. Primer día

    Corte y primera revisión del aro

    Se eligen las tablillas de abedul o haya según el diámetro del bastidor. Cada aro se comprueba a mano para descartar nudos abiertos o vetas que puedan abrirse con la tensión del lino.

  2. Días 2 a 4

    Lijado fino y tacto final

    El borde interior recibe el lijado más cuidadoso, porque es la zona que roza la tela durante horas. Después se repasa el exterior hasta que la madera queda uniforme al pasar la palma.

  3. Día 5

    Montaje del contador de vueltas

    El mecanismo se acciona varias veces seguidas antes de fijarlo. Si el pulgar encuentra resistencia o el giro se traba, la pieza vuelve al banco en lugar de salir del taller.

  4. Día 6

    Embalaje por lotes pequeños

    Los pedidos se agrupan en tandas cortas. El aro viaja envuelto en papel de seda dentro de cartón rígido, y el contador va aparte en una bolsa de algodón para que no roce la madera lijada.

  5. Antes de cerrar

    Tarjeta con indicaciones y salida

    Dentro de la caja se incluye una tarjeta sobre cómo montar el lino y ajustar la tensión sin forzar el aro. El envío sigue el ritmo del taller, sin plásticos innecesarios.

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