Correo electrónico
Es la vía más útil para consultas con detalle: medidas de tela, tipo de madera, dudas sobre el montaje del aro o cualquier ajuste que necesites. Adjunta una foto si el asunto tiene que ver con una pieza concreta.
Si tienes dudas sobre un bastidor, un contador de vueltas o el estado de un pedido, escríbenos y te responderemos en el orden en que llegan los mensajes. No hay un teléfono de urgencias ni un chat permanente: el taller se atiende entre tareas de lijado y montaje, así que las respuestas llegan en horario de trabajo, no al instante.
Los correos se leen una vez al día, de lunes a viernes. En periodos de mucho movimiento pueden pasar hasta dos jornadas antes de que recibas contestación, sobre todo si la consulta necesita que revisemos una pieza en el banco de trabajo. Las llamadas se devuelven el mismo día cuando es posible.
Si tu duda es sobre el proceso completo de un encargo, conviene revisar antes las etapas publicadas en el orden de trabajo del taller. Y si lo que necesitas es una respuesta sobre plazos concretos, escríbenos directamente: no damos fechas por teléfono sin conocer la labor.
Antes de escribir, quizá te sirva leer las condiciones de contacto y disponibilidad o consultar cómo tratamos los datos que nos envías en la política de privacidad.
Cada bastidor de madera lijada y cada contador de vueltas recorre un camino corto pero medido: desde la consulta inicial hasta la pieza que se apoya sobre el lino. No hay atajos, y conviene saber de antemano qué ocurre en cada tramo.
Se parte del tipo de labor: un muestrario pequeño, una cenefa larga o un bastidor de sobremesa. De ahí salen el diámetro del aro, el grosor de la madera y si conviene un contador de vueltas de dedo o uno de mesa. Cuanto más concreta sea la descripción de la tela y del hilo, mejor encaja la pieza.
El abedul y el haya se eligen según el uso previsto: maderas claras y de veta cerrada para labores finas, piezas algo más robustas cuando el bastidor va a viajar o a fijarse en un soporte articulado. La madera se deja secar antes del corte, y ese tiempo no se acorta.
El aro se corta, se lija a mano y se revisa el ajuste del tornillo hasta que la presión sobre el lino sea firme sin deformarlo. El contador de vueltas se monta en el mismo taller, con el mecanismo comprobado pasada a pasada antes de guardarlo.
La pieza llega lista para tensar la tela. En la primera sesión conviene comprobar cómo responde el aro a la tensión y si el contador se acciona con comodidad. Si algo no encaja, se ajusta antes de seguir bordando, no después de media labor.
Si quieres ver cómo se aplica esto a una labor concreta, puedes leer cómo elegir el bastidor adecuado para cada trabajo o escribirnos directamente desde la página de contacto.