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Implementation

Puesta en marcha, paso a paso

Antes de la primera puntada hay unos minutos de preparación que conviene no saltarse. Sacar el bastidor de su envoltorio de lino, revisar la superficie lijada y comprobar que el tornillo gira con suavidad marca la diferencia en las sesiones largas. La secuencia que sigue es la misma que seguimos en el taller cuando montamos un bastidor nuevo con su contador de vueltas.

  1. Primer día

    Revisión del bastidor y de la madera

    Desenvuelve el aro sobre la mesa y pasa la yema de los dedos por el canto interior. El lijado fino debe dejar una superficie continua, sin fibras levantadas ni restos de barniz. Si aparece alguna aspereza, un paño de algodón seco basta para retirarla antes de tensar la tela.

  2. Antes de bordar

    Montaje de la tela y ajuste del tornillo

    Coloca el lino entre los dos aros y aprieta el tornillo de madera con la presión justa: la tela debe sonar ligeramente al golpearla con el dedo, pero no deformarse en las esquinas. Un apriete excesivo deja marcas permanentes en el tejido, sobre todo en linos finos de 28 hilos.

  3. Misma jornada

    Fijación del contador de vueltas al aro

    La abrazadera de madera se ajusta al borde del aro, a la altura del pulgar de la mano que sostiene la aguja. Las ruedas dentadas giran al pasar el hilo y registran cada puntada sin pilas ni pantallas. Conviene probar el giro antes de empezar para asegurar que el mecanismo acompaña el ritmo natural de la mano.

  4. Primeros minutos

    Fila de prueba y enhebrado del hilo

    Borda una fila corta en un retal de lino antes de atacar el motivo principal. Sirve para verificar la tensión del aro, el recorrido del contador y el enhebrado del hilo de mouliné. Si la aguja se engancha o el contador salta dos dientes de golpe, ajusta la abrazadera y vuelve a probar.

  5. Sesiones siguientes

    Apoyo sobre la mesa y ritmo de trabajo

    Con el bastidor apoyado sobre la mesa o sobre las rodillas, el contador queda a la vista sin interrumpir el bordado. La madera lijada no se astilla ni marca la tela, y el aro se puede girar entre las manos para cambiar de zona sin desmontar nada. Entre jornadas, guarda el bastidor plano para que la madera no coja vicio.

Lo que cambia en la mesa de trabajo

Poner en marcha el bastidor y el contador de vueltas es una secuencia de gestos manuales. Estos son los puntos donde se nota la diferencia durante una sesión real de bordado, desde el primer montaje hasta la fila número cincuenta.

La tela no se deforma al tensar

El tornillo de madera del aro permite ajustar la presión con la mano, sin forzar el lino. Al colocar la tela tensa entre los aros y girar solo lo necesario, el tejido mantiene su forma y las puntadas quedan parejas en toda la labor.

El contador gira con la aguja, sin pilas

La abrazadera de madera fija el contador al borde del aro y sus ruedas dentadas avanzan al pasar la aguja. No hay pantallas ni botones que interrumpan el ritmo: la cuenta sube sola mientras la mano sigue bordando.

La madera lijada no marca ni astilla

La superficie queda lisa al tacto y no engancha el hilo de mouliné ni deja marcas en las zonas ya bordadas. Eso importa cuando se trabaja sobre lino fino o cuando la labor se retoma varias tardes seguidas.

Se apoya donde conviene, sin montar nada

El bastidor descansa sobre la mesa o sobre las rodillas según la postura del momento. No hace falta instalarlo en ningún sitio ni dejarlo fijo: se coge, se borda y se guarda entre jornadas sin desmontar el contador.

Si quieres ver cómo se coloca el contador paso a paso, lo detallamos en la guía de puesta en marcha. Para dudas sobre medidas o madera, escríbenos desde la página de contacto.

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