Puesta en marcha, paso a paso
Antes de la primera puntada hay unos minutos de preparación que conviene no saltarse. Sacar el bastidor de su envoltorio de lino, revisar la superficie lijada y comprobar que el tornillo gira con suavidad marca la diferencia en las sesiones largas. La secuencia que sigue es la misma que seguimos en el taller cuando montamos un bastidor nuevo con su contador de vueltas.
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Primer día
Revisión del bastidor y de la madera
Desenvuelve el aro sobre la mesa y pasa la yema de los dedos por el canto interior. El lijado fino debe dejar una superficie continua, sin fibras levantadas ni restos de barniz. Si aparece alguna aspereza, un paño de algodón seco basta para retirarla antes de tensar la tela.
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Antes de bordar
Montaje de la tela y ajuste del tornillo
Coloca el lino entre los dos aros y aprieta el tornillo de madera con la presión justa: la tela debe sonar ligeramente al golpearla con el dedo, pero no deformarse en las esquinas. Un apriete excesivo deja marcas permanentes en el tejido, sobre todo en linos finos de 28 hilos.
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Misma jornada
Fijación del contador de vueltas al aro
La abrazadera de madera se ajusta al borde del aro, a la altura del pulgar de la mano que sostiene la aguja. Las ruedas dentadas giran al pasar el hilo y registran cada puntada sin pilas ni pantallas. Conviene probar el giro antes de empezar para asegurar que el mecanismo acompaña el ritmo natural de la mano.
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Primeros minutos
Fila de prueba y enhebrado del hilo
Borda una fila corta en un retal de lino antes de atacar el motivo principal. Sirve para verificar la tensión del aro, el recorrido del contador y el enhebrado del hilo de mouliné. Si la aguja se engancha o el contador salta dos dientes de golpe, ajusta la abrazadera y vuelve a probar.
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Sesiones siguientes
Apoyo sobre la mesa y ritmo de trabajo
Con el bastidor apoyado sobre la mesa o sobre las rodillas, el contador queda a la vista sin interrumpir el bordado. La madera lijada no se astilla ni marca la tela, y el aro se puede girar entre las manos para cambiar de zona sin desmontar nada. Entre jornadas, guarda el bastidor plano para que la madera no coja vicio.